


En el pueblo de Cenicientos la memoria guarda la sombra de un amor corroído por el orgullo y la codicia. Julián y Lucía juraron falsos afectos mientras planeaban la ruina ajena.
Sin clemencia ni idilio, el cantar expone el destino trágico de dos amantes atrapados en su propia red de infamia y desolación.
La codicia fue su lecho, la traición su ligadura.
Solemne declaración del poema que condena la envidia humana y el fin inevitable de todo afecto nacido de la infamia.
Ejes de la leyenda
Julián
Lucía
Cenicientos
Impulsado por la codicia de las tierras heredadas, sacrificó todo escrúpulo y lealtad por el dominio del suelo.
Movida por la envidia helada y el afán de ver caer a su propia sangre en el barro de la miseria.
El escenario opaco bajo el cielo gris castellano donde la memoria del pueblo conserva el testimonio del desenlace.
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